ADMINISTRADORES DE SOCIEDADES: RESPONSABILIDAD POR DEUDAS DE LA SOCIEDAD

Cuales son las conductas típicas que desencadenan este tipo de responsabilidad solidaria:

Endeudamiento progresivo de la sociedad a sabiendas de la insolvencia de ésta

El administrador que, conociendo la situación de insolvencia en que se encuentra la sociedad y haciendo caso
omiso, contrae nuevas deudas con terceros, contraviene el canon de diligencia con que debe desempeñar el cargo.
Esta negligente conducta se traduce en que el administrador haya de responder personalmente, contribuyendo en
el pago de las deudas sociales ante los terceros, cuando finalmente se constata la insolvencia de la sociedad.

Responsabilidad de los administradores por el cierre de facto de la empresa.

La responsabilidad de los administradores al consentir la desaparición de la sociedad, sin haber procedido a una liquidación ordenada de la misma es clara y unánime, tanto desde el punto de vista de la doctrina, como de la jurisprudencia.

El propio Tribunal Supremo ha venido estableciendo la responsabilidad de los administradores cuando éstos se limitan a eliminar a la sociedad de la vida comercial o industrial sin más, pues han de liquidarla en cualquiera de las formas prevenidas legalmente, que están precisamente orientadas para salvaguardar los intereses de terceros, en el patrimonio social.

Responsabilidad de los administradores por incumplir la obligatoriedad de depositar las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

El incumplimiento de depositar las cuentas anuales ha supuesto con la vigente normativa societaria una manifiesta y grave negligencia del administrador.

Así, la Disposición adicional 2ª de la Ley de Responsabilidades Limitadas ha impuesto de forma rigurosa la diligencia de los administradores respecto a los trámites exigidos por la Ley para la confección, aprobación y depósito de las cuentas anuales, dando lugar su incumplimiento a una clara responsabilidad de los mismos.

En consecuencia,  la no presentación de las cuentas se reputa como una inequívoca falta de diligencia prevista
en el artículo 127 de la Ley. Incluso la jurisprudencia entiende que difícilmente puede ser reputado ordenado empresario el administrador de una sociedad anónima que no presenta las cuentas anuales en el Registro Mercantil.

El derecho español, siguiendo las normas del derecho europeo y buscando la transparencia de la economía societaria, ha establecido el obligatorio depósito y publicidad de las cuentas anuales de las entidades mercantiles.

El incumplimiento de la obligación de depositar las cuentas anuales, comporta dos clases de sanción:

a) La primera de ellas es el cierre del Registro a los documentos referidos a la sociedad. Como es de suponer, el cierre del Registro comporta graves consecuencias en el tráfico mercantil de la sociedad y supone una muestra inequívoca de la total paralización de la misma, y en consecuencia, el claro incumplimiento y responsabilidad de los administradores de aquélla.

b) La segunda sanción que supone la falta de presentación de las cuentas anuales es la multa que prevé el artículo 221 de la LSA, que puede oscilar entre 1.202,02 euros a 6.010,12 euros y cuando la sociedad tenga un volumen de facturación anual superior a 6.010,121,04 euros, el límite de la multa por cada año de retraso se
elevará a 300.506,05 euros.

No solicitar la declaración de concurso de acreedores en el plazo de dos meses desde que hubieran conocido su previsible insolvencia.

Fuente Economist & Jurist

Posted by Jose Escobedo in • Reports
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